SALCHICHA Y PRINCESA

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(Nibelunga)

   Hace unos diez años aproximadamente Jorge tenía 4 años, él se sentía muy solo porque no tenía hermanos y quería tener una mascota, especialmente un perro negro y es así como un día de primavera  llega a casa una perrita, pequeñita, negra y con una mancha blanca en su cabeza, bien  delgada y le llamaron Princesa.

Como Jorge vivía en una casa muy pequeña que tenía un patio chiquito Princesa no tenía mucho espacio para sus travesuras y les rompía zapatillas, juguetes todo lo que podía lo mordía, poco a poco fue creciendo y sus padres se dieron cuenta que era una perra de raza galgo, negra, delgada,  muy alta y buena para comer y cazar  conejos. Ellos pensaban qué harían con la mascota si no tenían un patio grande y Princesa debía entretenerse con lo que podía, así tuvo que pasar largos días encerrada, su única entretención era ladrar, comer, romper cosas y dormir.

Jorge pensaba qué hacer con su mascota,  en casa debe pasar toda la semana encerrada ya que él era niño  y no se atrevía a  sacarla a la calle a pasear porque ataca a otros perros del vecindario, la única entretención que tiene en esa casa era ladrarle a un perro vecino y morder objetos, le compraron juguetes de huesos para perro y no le duraban nada, los mordía con esos dientes tan filudos que tiene.

Como unos tíos de Jorge tienen una parcela en el campo algunos fines de semana los visitan y llevan a Princesa para que corra por todas partes y ellos logren descansar un rato.

En un momento de descuido de la familia vieron pasar a Princesa corriendo como nunca, pensaban que corría detrás de un conejo, pero no, ella perseguía a la perrita salchicha regalona de la casa, lo único que quería era morderla, le ladraba muy fuerte y le mostraba sus dientes, salchicha corría desesperada por todo el campo, se escondía bajo unos arbustos para descansar, pero no había caso, Princesa la olía y nuevamente la perseguía por todas partes. Jorge corría detrás de su perrita para que no mordiera a salchicha que era muy pequeñita, pero no le hacía caso más corría.

Bajo un árbol cerca de donde estaban los caballo estaba descansando Boby un perro Pastor  alemán, en ese instante pasa corriendo Princesa detrás de salchicha chocando con el perro que descansaba y  cambia totalmente la situación, comienza a arrancar la perra de Jorge, porque Boby la perseguía para defender a la regalona de  la casa. La familia no sabía cómo calmar a los perros ya veía que uno terminaba herido, sangrando por mordeduras o que quedara atrapado en trampas que habían puesto para los conejos, porque esa parcela tenía muchos conejos que hacían cuevas por todos lados.

Así pasaron toda la mañana tratando de detener la carrera que tenían los perros sin saber quién mordería primero.

Al almuerzo se reunió la familia y decidieron que la próxima vez que llevaran  a Princesa la tendrían que poner con un bozal para que no atacara a salchicha o mordiera a las personas de lo contrario no la podían llevar más.

Muy triste Jorge ese día cuando regresó a su casa escuchó a sus padres que tendrían que devolver a Princesa por lo inquieta y brava que se había puesto.

Jorge les suplicó que no lo hicieran y les propuso que le pidieran al caballero que entrenaba perros que ayudara a Princesa y le enseñara a ellos cómo calmar a su mascota, así ya no rompería las cosas en la casa ni atacaría a otras personas o animales.

El siguiente fin de semana fueron nuevamente a la parcela y vuelve a perseguir a salchicha, pero ahora también quería atacar a un niño pequeño que estaba de visita. Todo se transformó en tragedia, Jorge lloraba porque devolverían a su perrita y les suplicaba que ese caballero que enseñaba a perros les ayudara con Princesa. Era tanta la tristeza de Jorge que su papá lo calmó prometiéndole que al día siguiente llamarían a ese caballero para ver qué podían hacer.

Cuando contactaron al entrenador, les advirtió que sería bien complejo entrenar a Princesa porque ya estaba muy grande y atacaba porque era cazadora.

El entrenamiento duró un buen tiempo porque era un día a la semana y les daba tareas para cuando la tuvieran en la casa chiquita. Seguía inquieta por no tener donde correr y gastar energía así que el entrenador les enseñó a ponerle bozal cuando fueran personas extrañas a la familia a visitarles, no soportó el uso de bozal así que Jorge se quedó pensando qué hacer con su mascota….

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